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Apnea del sueño: Qué es, síntomas, riesgos y tratamiento

La apnea del sueño es un trastorno respiratorio en el que la persona sufre pausas repetidas en la respiración mientras duerme. Estas pausas pueden durar varios segundos y ocurrir decenas o incluso cientos de veces por noche, afectando la calidad del sueño y la oxigenación del cuerpo.

Es una condición común pero subdiagnosticada, que puede tener consecuencias graves 

si no se trata adecuadamente.

 Tipos de apnea del sueño

  1. Apnea obstructiva del sueño (AOS): Es la más frecuente. Ocurre cuando los músculos de la garganta se relajan y obstruyen las vías respiratorias.

  2. Apnea central del sueño: Menos común. El cerebro deja de enviar señales adecuadas a los músculos que controlan la respiración.

  3. Apnea del sueño mixta o compleja: Combinación de ambas.

Síntomas comunes

  • Ronquidos fuertes y constantes

  • Pausas en la respiración observadas por terceros

  • Despertares con sensación de ahogo

  • Somnolencia o fatiga excesiva durante el día

  • Dolor de cabeza matutino

  • Irritabilidad, problemas de concentración o memoria

  • Boca seca o dolor de garganta al despertar

  • Insomnio o sueño no reparador

 Factores de riesgo

  • Sobrepeso u obesidad

  • Cuello grueso

  • Hombres (aunque las mujeres también pueden padecerla, especialmente postmenopausia)

  • Edad avanzada

  • Consumo de alcohol, sedantes o tabaco

  • Congestión nasal crónica o malformaciones en nariz/garganta

  • Historia familiar de apnea

 Apnea del sueño en niños

Es importante destacar que la apnea del sueño también presenta una alta incidencia en niños, siendo la hipertrofia adenoidea y de amígdalas una de las principales causas en este grupo de edad. 

 No se debe subestimar este padecimiento en la población pediátrica, ya que puede tener consecuencias importantes en su desarrollo, aprendizaje y calidad de vida.

 Además, en la experiencia clínica, se ha observado que muchos de los síntomas descritos anteriormente suelen aparecer cuando las apneas ya son severas, especialmente en pacientes jóvenes. Esto subraya la importancia de detectar signos tempranos y acudir a una valoración médica oportuna.

 ¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se realiza mediante una polisomnografía (estudio del sueño), ya sea en un laboratorio especializado o con dispositivos portátiles. Este estudio mide la respiración, oxigenación, frecuencia cardíaca, movimientos y ciclos del sueño.

Tratamientos disponibles

1. Cambios en el estilo de vida:

  • Bajar de peso

  • Dormir de lado en lugar de boca arriba

  • Evitar alcohol y sedantes

  • Tratar alergias o congestión nasal

2. Terapias médicas:

  • CPAP (presión positiva continua en la vía aérea): Es el tratamiento más eficaz para la apnea obstructiva. Utiliza una mascarilla nasal que mantiene las vías abiertas durante el sueño.

  • Dispositivos orales: Aparatos dentales que reposicionan la mandíbula o lengua para mantener la vía aérea abierta (ideales para casos leves o moderados).

3. Tratamiento quirúrgico:

Para pacientes que no toleran otros tratamientos o presentan anomalías anatómicas. Incluye:

  • Cirugía nasal o de paladar

  • Reducción de amígdalas

  • Cirugía bariátrica (en casos de obesidad severa)

  • Estimuladores del nervio hipogloso (en apnea moderada a severa seleccionada)

Complicaciones si no se trata

  • Hipertensión arterial

  • Arritmias y enfermedades cardiovasculares

  • Infarto o accidente cerebrovascular

  • Diabetes tipo 2

  • Depresión y ansiedad

  • Bajo rendimiento laboral o escolar

  • Mayor riesgo de accidentes de tránsito o laborales

    Conclusión


La apnea del sueño es más que solo roncar: es un trastorno serio que afecta a tu salud física y mental. Afortunadamente, puede diagnosticarse y tratarse con éxito, mejorando la calidad del sueño, el estado de ánimo y reduciendo riesgos a largo plazo.


 
 
 

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